La vivienda tradicional Noruega

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Noruega, cuyo territorio se encuentra entre las latitudes 57º y 71º, tiene un clima continental, frío y húmedo, pero más templado que en otras latitudes similares gracias al efecto de las aguas cálidas de la corriente del golfo. Es una región fría con largos y duros inviernos pero con veranos suaves, que se convierten en fríos a medida que nos acercamos al círculo polar ártico. En esta zona, debido a su latitud, los rayos de sol llegan muy sesgados, sin ser capaces de calentar o iluminar en invierno y dando lugar a veranos frescos o incluso fríos.

 

La principal estrategia de la arquitectura tradicional noruega ha sido evitar que las casas perdieran calor por su piel, por eso las casas eran compactas, bien aisladas, sin apenas huecos y calentadas por una chimenea central con un combustible local y sostenible, la madera.

 

Para ello utilizaron como material de construcción la madera, material local  bastante más aislante que la piedra. Construyeron las casas con troncos de madera colocando una capa de musgo entre los mismos, muy abundante en la zona, para que sellara las uniones y así aumentar la hermeticidad del sistema. Posteriormente añadieron un recubrimiento interior de tabla de madera, que generaba una cámara que aumentaba el aislamiento de las paredes y reducía el riesgo de infiltraciones de aire frío. Además este recubrimiento interior de madera era una buenísima estrategia. Debido a sus características térmicas la madera evita que las paredes absorban calor, calentando así exclusivamente el aire y reduciendo el consumo de combustible. Para proteger la madera exterior de la humedad y de los insectos aplicaban tratamientos superficiales como ceras o brea.

 

Para resolver la cubierta optaron por troncos serrados de menor sección. El problema de la hermeticidad y la impermeabilidad se solucionaba mediante corteza de abedul, prácticamente impermeable, colocada en láminas como si fuera pizarra. Para garantizar el aislamiento utilizaron tepes del terreno y los colocaron sobre las láminas de abedul con la vegetación hacia abajo. De este modo la vegetación se secaba creando una malla vegetal llena de aire, proporcionando un alto grado de aislamiento a la cubierta. Esta capa se protegía colocando la misma vegetación pero esta vez hacia arriba creando un recubrimiento vegetal continuo y duradero.

 

Esta solución demuestra que cada clima tiene sus propios materiales y soluciones bioclimáticas.

 

Fuente: propia

Vivienda tradicional, Briksdalbreen, 1700 aprox. Autor desconocido.

Fuente: propia

Granja, Herdalen, 1950 aprox. Autor desconocido.

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