Política urbanística: derecho a la ciudad

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La mayor parte de las personas no es consciente de la importancia que tienen algunos elementos urbanos tan sencillos como un banco, un paso de peatones, un contenedor… Y a mayor escala incluso: un parque, un buen sistema de transporte público… La cotidianeidad nos otorga, en ocasiones, un cierto olvido a la hora de apreciar las cosas. El refrán “nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” tiene mucho que ver con esta pequeña reflexión.

 

La Real Academia define ciudad como conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas. Conjunto de edificios y calles. Parecen dos conceptos muy evidentes, fáciles de imaginar, pensar, diseñar… No obstante, requieren de muchas horas de dedicación y trabajo para que sean fructíferos, para que funcionen como es debido y no conduzcan al caos.

 

El papel que juega el arquitecto en este campo es fundamental. No se puede edificar sobre un papel en blanco. El diseño de una vivienda, por ejemplo, es de los últimos peldaños en la escalinata de la configuración de una ciudad: estudios de detalle, unidades de ejecución, áreas de reparto, planes municipales… es necesario dar multitud de pasos previos para poder hacer algo de calidad.

 

Muchos son los factores que influyen para que todos estos aspectos (u otros de similar índole) puedan llevarse a cabo: nivel de desarrollo, voluntades políticas, cultura de la sociedad, herencias del pasado… No obstante, nunca hay que darse por vencido, pues el único “inconveniente” que podemos encontrar es el tiempo. Debemos ser pacientes. La paciencia es un don. En este sentido, los países desarrollados juegan con cierta ventaja. Llevan muchos años urbanizando sus ciudades, y es algo que se aprecia con facilidad.

 

Por eso mismo, las ciudades deben apostar por los espacios públicos al servicio de la gente y no sólo haciendo un parque de 30.000 m2 con muchos árboles… NO. El espacio público es mucho más que todo eso, es necesaria una correcta distribución de las dotaciones, contar con un transporte público eficiente que tenga prioridad sobre el transporte privado, tener en cuenta siempre y en todo momento al peatón a la hora de diseñar: sus necesidades, sus vicios y virtudes, su forma de pensar ergo de actuar… todo. Todos estos ingredientes y muchos más que se quedan en el tintero nos servirán, no sólo para hacer ciudades de calidad, sino también para enriquecer ciudades existentes con carencias urbanísticas notorias.

 

Panorama general de La Paz, Bolivia, 2016.

Fuente: propia

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